Me he dado cuenta que no he explicado el motivo de este cuento, lo he tenido tan asumido que pensaba que ya lo había comentado. Es un regalo que preparo para el 12 cumpleaños de mi hija. Todavía falta mucho y espero que me dé tiempo a terminarlo. Evidentemente, ella es la protagonista y hay bastantes personajes que son la imagen de una persona real, pero eso ya lo descubrirá ella en su momento. El principal motivo por el que lo escribo es para intentar que se interese más por la lectura y que se dé cuenta que ella puede "convertirse" en la protagonista de cualquier historia.
mapa amung
27.1.08
19.1.08
La princesa Azilhú (5)
Pudo saber cómo se sentían las palomas mensajeras, las águilas, los halcones y todas las aves del mundo, porque tenía la sensación de estar volando: era como estar flotando en el agua pero con el corazón a 1.000 por hora.
De repente, su prima Teriana se acercó corriendo, haciéndola aterrizar bruscamente:
- ¡Primaaaaaa, qué bonita es tu fiesta!, pero dice mami que nos tenemos que marchar pronto. ¿Puedo quedarme un poco más?
- Claro que sí, puedes quedarte todo lo que quieras pero tendrás que obedecer a mami cuando diga que os vais, ¿vale?
- Sí, sí... ¡bieeeeeen! Adios, me voy a ver a los bufones...
Aunque Teriana tenía sólo 6 años, Azilhú y ella eran muy buenas amigas, como hermanas. Se veían a diario y también discutían a diario, pero se querían muchísimo, tanto que si estaban separadas varios días, el primer saludo entre ellas parecía interminable.
Azilhú se acercó a las gemelas Sol y Elvira que estaban con Leonor, como siempre riendo y contándose secretitos...
- ¿Habéis visto a Beltrán, el amigo de Lucas?
- No, ¿quién es? -preguntó Sol-, ¿dónde?
- Es guapísimo, yo ya me lo he pedido, es para mi ¿eh? -dijo Azilhú-.
- Vale, vale, tranquila, que es para ti -respondió Leonor-.
Todas y todos estuvieron charlando, bailando, jugando y divirtiéndose durante toda la noche pero Azilhú no podía dejar de buscar con la mirada a Beltrán, incluso en varias ocasiones Beltrán la miraba a ella... "sí, sí, estoy segura que me estaba mirando, ¿a ver?, sí, otra vez". Sentía su corazón palpitar con fuerza. Nunca había sentido tanta emoción. Dos veces tuvo que salir al jardín a respirar hondo porque tenía la impresión de que le faltaba el aire. El estómago le hacía cosquillas, no era de hambre. Era una sensación parecida a cuando montaba a caballo y hacía un salto grande. Esas cosquillitas eran muy, muy parecidas.
Ya amanecía el día cuando empezaron a despedirse de Azilhú todos sus amigos y amigas. Estaban cansados, se les notaba en la cara. Sus carruajes estaban esperándoles y, cuando llegaban a ellos, les costaba subir. La noche había sido muy larga y muy movida, sobre todo. Había sido una noche estupenda.
Mientras se despedía del resto no podía dejar de mirar de reojo a Beltrán que charlaba con Lucas y con Pedro, y tampoco podía dejar de pensar -¿cómo podría hacer yo para verle de nuevo?, ¿qué me podría inventar?, ayyyy!!! que se acerca y no se me ocurre nada....-
Cuando llegó el turno de Lucas y Beltrán, éste se acercó y le dijo:
- Azilhú, el domingo saldremos Beltrán y yo a dar un paseo a caballo, nos gustaría invitarte, sobre todo a él (acercándose más), ¿crees que podrías acompañarnos?
- (Pero ¿es posible?, ¿será cierto lo que me está ocurriendo?, ¿"sobre todo a él"?, ¿qué significa eso?, ¿están esperando una respuesta?) Sí, sí, por supuesto, ya sabes que me encanta pasear a caballo los domingos por la mañana (y por la tarde, y por la noche, y los sábados, y cuando haga falta...)
Azilhú terminó de despedirse de sus amigos y amigas y cayó en la cuenta de que ya había terminado la fiesta que con tanta impaciencia había esperado, pero lo que le esperaba ahora era mucho, mucho, muchísimo mejor, más emocionante y además... hasta el domingo sólo quedaba un día porque ya era sábado (sí, podré aguantar hasta el domingo, estoy segura).
Publicado por mamia a las 21:08 1 comentarios
25.12.07
La princesa Azilhú (4)
Por fin llegó la hora. Todo estaba listo. Se había sentado junto a su padre, el Rey Leoncio, y su madre, la Reina Esmeralda. Allí sentados, sus amigos y amigas iban llegando, les iban saludando y agradeciéndoles la invitación, para luego pasar al salón donde se celebraría la fiesta.
La primera en llegar fue su prima Teriana que, aunque era más pequeña, había ido acompañada por sus padres. Estaba casi tan nerviosa como Azilhú, aunque sabía que se tendría que marchar pronto porque las niñas pequeñas deben ir a la cama temprano.
Luego llegaron Sol y Elvira, las dos hermanas, como siempre riendo y jugueteando entre ellas. A continuación Leonor con su tez morena y un vestido tan azul como sus ojos. Los chicos también llegaban: primero Ramón con su amigo Pedro (alto, moreno, y... guapo), luego Ramiro, después Diego.
Un poco más tarde Jimena acompañada de una amiga, Cisila, dando saltitos de emoción y susurrando: "Le he visto, le he visto, él ha venido, Pedro ha venido,..."
Cristina con su primo Felix, era mayor que ella pero siempre iban juntos. Alfonso, Eldo, Filoria, Juliana, Belita, Eufemia, María, Taresa, Constanzia, Isidro, Celestino...
Ya casi había perdido la cuenta..., al menos habían llegado cuarenta o cincuenta chicos y chicas cuando miró hacia el siguiente invitado y vio entrar una cara conocida, Lucas, acompañado por el chico más guapo, con los ojos más negros, la sonrisa más radiante, los labios más rosados, la tez más fina y la mirada más risueña que jamás hubiera visto. Azilhú abrió tanto sus ojos que las pestañas le tocaban los párpados; no podía creer que existiera un chico tan guapo, no podía creer que estuviera delante de ella, no podía creer que le estuviera sonriendo, no podía creer que hubiera venido a su fiesta de cumpleaños, no podía creer que todo fuera cierto y a la misma vez. Esto sí que era "lo más fuerte".
Lucas y su acompañante pasaron al salón, Azilhú siguió con la mirada al guapo amigo de Lucas, ¡me cachis!, no sabía cómo se llamaba. Claro, ahí estaría el problema, seguro que tenía un nombre de esos que hacen reir a todos y del que su dueño se avergüenza. Los más espantosos que había escuchado eran: Fagundo, Durante, Correnbalde, Fotrinas... ¡Oh, Dios!, no podía ser, nunca podría llamarle Correnbalde sin reirse...
Mientras estas ideas pasaban por su mente, sus amigos y amigas seguían llegando, pero ya nadie era importante, ni siquiera se había fijado en los vestidos de sus amigas. Sólo estaba deseando poder entrar al salón y volver a ver esa estampa, ese cromo, ese prodigio de la naturaleza. ¡Por favor, por favor, que terminen de llegar ya! ¡Que no haya más invitados, por favor...!
Al fin, después de casi una hora... ya no había más invitados. Habían llegado todos.
Azilhú se despidió de sus padres y se fue corriendo a donde estaban sus amigas. La primera con la que pudo hablar fue Jimena:
- Azilhú, ¿le has visto? -preguntó Jimena-.
- Sí -contestó Azilhú un poco extrañada-.
- Dime, ¿dónde está?
- No sé, acabo de entrar. (¡Jo, si aún no he hablado con nadie! ¿Tanto se me nota?)
- ¡Que guapo está, es que mi Pedro es..., es..., es guapísimo!
Azilhú suspiró aliviada, pensó que Jimena ya se había dado cuenta...
En ese momento, al darse la vuelta, se encontró de frente con Lucas, acompañado por... ¡ese chico! (Que no se llame Correnbalde, que no se llame Correnbalde, pensó cruzando los dedos).
- Hola, Azilhú, bonita fiesta. ¿Te puedo presentar a mi amigo?
Ella sintió que le temblaban las piernas, que el corazón le latía con fuerza, que sus mejillas pasaban del rosa al rojo más rojo, no sabía si le temblaban los labios, y contestó:
- Sí, claro. (Te lo ruego, preséntamelo yaaaaaaaa!!!!!.)
- Es Beltrán.
(¡Madre mía, qué alivio, qué nombre tan bonito!)
- No sabes cómo monta a caballo, ha ganado varios concursos con lanza y es el más rápido de los que conozco. Llegó esta mañana y pensé que sería una buena idea el traerle a tu fiesta. Espero que no te importe. Estará en mi casa unos días.
- Encantado, princesa Azilhú -dijo Beltrán-.
(¿Encantado? Encantada estoy yo, pero no te puedes hacer una idea de lo encantada que estoy. ¿Sólo unos días? ¿No podrían ser meses o años? Qué voz: suave, sedosa, fuerte y contundente a la vez. Sonó como el arpa en mis oídos.)
- Igualmente, Beltrán.
Publicado por mamia a las 18:51 1 comentarios
22.12.07
La Princesa Azilhú (3)
Llevaba horas preparándose para estar bellísima.
Azilhú se había bañado por la mañana en leche de cabra, que le dejaba la piel muy, muy suave. Había alisado sus largos cabellos con peine de marfil y mucha, mucha paciencia. Había blanqueado su cara con harina de arroz, había sonrosado sus mejillas con colorete, había embellecido sus ojos con afeites y puso un toque de carmín en sus labios.
Su pelo estaba adornado con una preciosa diadema de rosas minúsculas que habían recogido los jardineros de palacio expresamente para ella y que, con mucho amor, había preparado su aya.
Su vestido era precioso, habían estado confeccionándolo las cinco costureras de palacio. Su color rosado con el mismo tono que las mejillas le favorecía muchísimo.
Estaba deseando que llegara el momento en que sus amigos y amigas se acercaran al castillo para dar comienzo la fiesta.
Estaba radiante. Estaba entusiasmada. Estaba nerviosa. Estaba preciosa.
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